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martes, 23 de octubre de 2012

porque la belleza subsiste siempre en el recuerdo



Oda a la Inmortalidad

Aunque el resplandor que
en otro tiempo fue tan brillante
hoy esté por siempre oculto a mis miradas.
Aunque mis ojos ya no
puedan ver ese puro destello
Que en mi juventud me deslumbraba
Aunque nada pueda hacer
volver la hora del esplendor en la hierba,
de la gloria en las flores,
no debemos afligirnos
porque la belleza subsiste siempre en el recuerdo.
En aquella primera
simpatía que habiendo
sido una vez,
habrá de ser por siempre
en los consoladores pensamientos
que brotaron del humano sufrimiento,
y en la fe que mira a través de la
muerte.
Gracias al corazón humano,
por el cual vivimos,
gracias a sus ternuras, a sus
alegrías y a sus temores, la flor más humilde al florecer,
puede inspirarme ideas que, a menudo
se muestran demasiado profundas
para las lágrimas.

William Wordsworth


domingo, 27 de mayo de 2012

Contigo, aunque me vaya, me he quedado


En esa alcoba nuestra del cariño
                                             A Francisco Brines
Breve fue la visita -nos urgían-
en la clínica adusta; interminable
en esa alcoba nuestra del cariño.
Tiene allí toda pena
y toda duración prohibido el paso.
Ni me voy ni te quedas: no se sale
de allí donde las almas se hacen una.
Te has venido conmigo, estás oliendo
el jazmín que cantaste de tu infancia,
con delicada voz maestra mía,
en esta noche nuestra de septiembre;
la rosa de tus noches yo la huelo.
Contigo, aunque me vaya, me he quedado. 
Dile al alba que vives,
que conmigo te vienes todavía
a decir de mil modos nuestro afecto.
Estos versos escribes, los desgrana
en mi boca tu boca, como ponen
mis manos en tus manos cuanto tengo,
y es solo una alegría de quererte
que no me quitarán,
pues lo llevo escondido en lo más claro.

                                       (4 de septiembre de 2010)

Vicente Gallego